El Jardín Clásico: El Triunfo de la Geometría y el Orden

El jardín clásico, herencia del Renacimiento italiano y el Barroco francés, es el estilo de la arquitectura vegetal por excelencia. No se trata simplemente de un espacio verde, sino de una extensión de la casa hacia el horizonte, donde la simetría absoluta y la perspectiva forzada crean un escenario de magnificencia atemporal.
El Canon del Orden: Geometría y Perspectiva
La base del jardín clásico es la creencia de que la belleza nace de la proporción. Cada elemento debe tener su reflejo, creando un equilibrio visual que transmite calma y control. Para el paisajista de autor, este estilo es un desafío de precisión técnica.
Elementos definitorios:
- Ejes axiales: Pasillos centrales que guían la mirada hacia un punto focal infinito.
- Parterres de broderie: Dibujos laberínticos realizados con setos bajos que parecen encajes sobre el suelo.
- Topiaria: El arte de esculpir la vegetación en formas geométricas puras (esferas, conos, cubos).

Arquitectura Viva: Las Especies de la Disciplina
En el jardín clásico, las plantas no crecen «a su aire»; se educan. La paleta vegetal es más restringida que en otros estilos, priorizando texturas perennes que mantengan la estructura del jardín impecable durante las cuatro estaciones.
La Estructura Perenne
Buscamos plantas con una densidad foliar que permita cortes limpios y precisos.
- Buxus sempervirens (Boj): El rey indiscutible para los parterres bajos y borduras.
- Taxus baccata (Tejo): Ideal para crear muros verdes oscuros y profundos que sirven de telón de fondo.
- Carpinus betulus (Carpe): Perfecto para formar túneles vegetales o «pleaching».

Puntos de Color y Nobleza
Aunque el verde es el protagonista, el color se introduce de forma estratégica y contenida.
- Magnolia grandiflora: Por su follaje encerado y flores de porcelana.
- Paeonia (Peonías): Para aportar una nota de opulencia clásica en primavera.
- Pyrus salicifolia ‘Pendula’: Un árbol que aporta un tono grisáceo y una forma elegante sin romper la estructura.
La Escenografía del Poder: Agua y Escultura
Un jardín clásico sin piedra ni agua es un jardín incompleto. Estos elementos aportan el peso histórico y el «lujo aspiracional» que define este estilo de autor.

El Agua como Espejo
A diferencia del jardín árabe donde el agua murmura, aquí el agua impresiona. Grandes canales, estanques circulares y fuentes con juegos de presión que proyectan el agua hacia el cielo, celebrando la ingeniería humana.
La Estatua como Hito
La colocación de bustos, urnas de piedra o estatuas mitológicas no es aleatoria. Cada pieza marca una intersección o el final de un camino, convirtiéndose en un punto de referencia que otorga al jardín una narrativa cultural.

