El Verano en Flor: Cómo llenar el jardín de color y estilo con bulbosas

Hay algo mágico en plantar un bulbo y ver cómo, en pocas semanas, se convierte en una de las plantas más espectaculares de la casa. Las bulbosas de verano son esas «invitadas» que llegan cuando el calor aprieta para darnos las flores más grandes, los colores más vivos y, en muchos casos, los perfumes más memorables. No hace falta ser un experto para disfrutar de ellas; solo se necesita un rincón con sol, una maceta bonita y ganas de ver cómo el jardín se transforma por completo.
Canna indica: El toque tropical que llena cualquier rincón
Si lo que se busca es dar altura y que el patio parezca un pequeño oasis, la Canna es la planta ideal. Sus hojas son tan grandes y hermosas que, incluso antes de que salgan las flores, ya decoran por sí solas. Son perfectas para ponerlas en esos rincones que vemos un poco «vacíos» o contra una pared, ya que crecen rápido y con mucha fuerza.
Lo mejor de las Cannas es que no pasan desapercibidas. Sus flores en tonos rojos o naranjas brillantes atraen todas las miradas. Colocarlas en macetones grandes y sencillos permite que su aire tropical luzca con todo su esplendor, especialmente si las ponemos donde más sol reciban durante el día. Es la planta que da esa sensación de frescura y exuberancia que tanto nos gusta en vacaciones.

Lirios: Elegancia y un perfume que enamora
El lirio es, posiblemente, la flor que más clase aporta a una terraza. No solo es bonita de ver, con esa forma tan perfecta de sus pétalos, sino que su aroma es capaz de llenar todo el ambiente, sobre todo al atardecer. Tener unos lirios cerca de la zona donde solemos sentarnos a descansar es un auténtico regalo para los sentidos.
Quedan especialmente bien cuando se plantan varios juntos en una misma maceta. Un grupo de lirios blancos o rosados sobre una mesa o en un rincón del porche da una imagen de limpieza y cuidado exquisito. Son flores que parecen delicadas, pero que con un poco de agua y buena luz, nos regalan una de las experiencias más bonitas de la jardinería de verano.

Dalias: La explosión de color que no termina nunca
Si hay una planta que es pura alegría, esa es la dalia. Lo más increíble de ellas es la cantidad de formas y colores que pueden tener: desde algunas que parecen pequeñas pelotas de colores hasta otras con pétalos puntiagudos muy originales. Son las encargadas de mantener el color en el jardín cuando otras flores empiezan a cansarse del calor.
Las dalias son ideales para quienes disfrutan de un jardín dinámico. Al tener tantos colores, permiten jugar y hacer combinaciones muy divertidas. Un truco profesional es ir cortando las flores que se van secando; así, la planta entiende que tiene que seguir sacando más y más, manteniéndose preciosa hasta que llega el otoño. Son, sin duda, la mejor inversión para un verano lleno de color.

Calas: Sencillez y frescura en cada detalle
La cala es la definición de «menos es más». Con su forma estilizada y sus hojas en forma de flecha, aporta una paz y una limpieza visual que pocas plantas logran. Aunque las blancas son las más tradicionales y frescas, las calas de colores (amarillas, rosas o incluso granates) son una forma fantástica de dar un toque moderno al patio sin complicarse la vida.
Son plantas que agradecen un rincón un poco más fresco o con sombra ligera, lo que las hace perfectas para ponerlas cerca de una fuente o en el rincón del patio donde solemos refugiarnos del calor. Ponerlas en macetas individuales de líneas sencillas resalta su belleza natural y hace que cualquier espacio parezca mucho más elegante y cuidado.


