Soluciones prácticas para las zonas difíciles de tu jardín

vista angular jardín aterrazado con madera y plantas según exposición

Todo terreno tiene su talón de Aquiles. Un rincón donde parece que no crece nada, un pasillo donde el viento castiga sin piedad o un trozo de césped que siempre está embarrado. En lugar de pelear contra los elementos y gastar energía (y dinero) intentando cambiar la naturaleza del terreno, el truco está en adaptarnos a ella. Vamos a repasar las cuatro zonas problemáticas más comunes y cómo darles la vuelta para que pasen de ser un dolor de cabeza a rincones llenos de vida.

El reto del desnivel: Zonas en pendiente

Tener un jardín en cuesta suele asustar porque el agua de lluvia resbala rápido, llevándose los nutrientes y erosionando la tierra. Sin embargo, un desnivel es una oportunidad fantástica para crear volúmenes interesantes y evitar un terreno plano y aburrido.

Contener la tierra

La clave está en frenar la caída. Usar rocallas, pequeños muros de mampostería o traviesas de madera para crear bancales escalonados es la solución estructural más efectiva.

Plantas tapizantes

Especies rastreras que desarrollan raíces profundas ayudan a «agarrar» la tierra y evitan desprendimientos.

corrección de desniveles acusados en jardín mediante formación de terrazas

Si tienes este problema en casa, te invitamos a leer nuestro artículo completo sobre Cómo Dominar los Desniveles: 3 Soluciones de Paisajismo para Terrenos Inclinados, donde te explicamos el paso a paso para domar el desnivel.

El rincón sombrío: Escasez de luz

Ese trozo de patio orientado al norte o la zona debajo de la copa de un árbol muy grande suele verse triste y despoblada. El error habitual es empeñarse en plantar especies de pleno sol y frustrarse cuando no prosperan.

rincón de sombra con árido claro para intensificar la luz

Jugar con el follaje

Olvídate de las grandes floraciones y apuesta por plantas que destacan por la textura y el color de sus hojas, como los helechos o las hostas.

Iluminar el suelo

Utilizar grava clara o gravilla blanca en el suelo de estas zonas ayuda a reflejar la poca luz ambiental que entra, aportando mucha más claridad al conjunto.

Descubre qué especies elegir y cómo iluminar estos espacios en nuestra guía sobre Los Centinelas del Verde: Arbustos de Élite Para la Sombra
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El problema del barro: Suelo encharcado

Si tienes una zona donde el agua se acumula y tarda días en desaparecer, tienes un problema de drenaje. Las raíces de la mayoría de las plantas se asfixian y se pudren si están constantemente en remojo.

Mejorar el drenaje

La solución de albañilería pasa por crear pequeñas zanjas de drenaje rellenas de grava (drenaje francés) para reconducir el agua hacia un sumidero o una zona más baja. A nivel de tierra, mezclar arena de río ayuda a descompactar el suelo arcilloso.

Plantas de ribera

Si el encharcamiento es leve, no luches contra él. Planta especies que adoren tener los «pies mojados», como los lirios, los papiros o las calas.

helecho lirios para zonas encharcadas

El túnel de aire: Zonas con fuertes corrientes de viento

El viento constante es un enemigo silencioso. Reseca la tierra a mucha velocidad, rompe los tallos tiernos y hace que estar sentado en esa zona sea realmente incómodo.

celosía de madera y laurel cerezo como cortavientos
Celosía de Madera tratada con Seto de Prunus Laurocerasus

Cortavientos permeables

El instinto nos dice que levantemos un muro ciego para frenar el aire, pero esto genera turbulencias peores al otro lado. Lo ideal es usar barreras permeables (que dejen pasar parte del aire filtrándolo), como celosías de madera, brezo o mallas de ocultación naturales.

Vegetación flexible

Utiliza setos de hoja pequeña y ramas flexibles que bailen con el viento sin partirse, o apuesta por gramíneas ornamentales, que son unas auténticas supervivientes de las corrientes.

Alíate con tu terreno

Como ves, no hay parcela imposible, solo hace falta aplicar la solución constructiva y botánica adecuada a cada rincón. Antes de meter la pala o comprar plantas, observa bien cómo se comporta tu patio frente al agua, la luz y el aire. Trabajar a favor del terreno te ahorrará muchos disgustos y hará que el mantenimiento de tu espacio exterior sea muchísimo más agradecido.

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